El presidente de la República, Mauricio Funes, consideró que la aprobación de la Ley de Proscripción de Pandillas fue uno de los detonantes de las amenazas contra el transporte público, que provocaron serias dificultades de movilización de la población durante esta semana.
Por eso no dudó ayer en apurar su entrada en vigencia.
“La Presidencia de la República ha tomado la decisión de sancionar esta ley”, aseguró el mandatario y, acto seguido, firmó el decreto, frente a las cámaras fotográficas y de televisión, con la presencia de periodistas y funcionarios del gabinete de justicia y seguridad pública que lo acompañaban durante la conferencia de prensa.
Funes dijo que avala la ley para dar una respuesta contundente ante la amenaza de pandilleros.
“No nos vamos a dejar chantajear. Lo peor que vamos a hacer es que el miedo nos domine”, dijo el mandatario.
Funes aseguró que no había dudas de que fueron las pandillas las que atentaron con una granada contra un retén policial, quemaron un microbús en Chalchuapa, repartieron volantes con discursos amenazantes, organizaron revueltas en centros penales e incluso acudieron ante medios de comunicación.
Para garantizar la seguridad, Funes recalcó que se desplegaron 2,000 soldados más en las calles en apoyo a la PNC, la cual previamente había anunciado que suspendió la licencia y días de vacaciones a los agentes policiales, sumando 5,000 policías más en las calles de todo el país.
Sin embargo, aseguró que, debido a la declaración de inconstitucionalidad de las transferencias de fondos entre ministerios, requerirá celeridad y comprensión en la Asamblea Legislativa cuando solicite la utilización de partidas para garantizar la alimentación, pago del régimen de disponibilidad y movilización vehicular de la tropa militar y de los policías.
También se supo que el Gobierno ha dispuesto endurecer las medidas de control en los centros penales, como aumentar las áreas de bloqueo de señal de teléfonos celulares y la restricción a los reos a recibir visitas íntimas y de familiares.
Además, se prohibirá el ingreso de comida de fuera y tampoco se permitirá que los reclusos reciban ropa y dinero.
Críticas
Funes aseguró que no solo los pandilleros hicieron presiones. También dijo que hubo actitudes similares desde el sector de transportistas y desde la oposición, particularmente de ARENA.
El presidente criticó que, pese a la movilización de policías y soldados, los dueños de buses no permitieron que trabajaran.
“¿Por qué siguen sin salir si el Gobierno les ha dado garantías de su integridad física y de sus bienes? Algunos han querido negociar intereses particulares. Y eso no lo hemos permitido. Están queriendo sacar provecho particular con el anuncio que hicieron las pandillas”, señaló.
Según Funes “algunos empresarios del transporte” querían aprovechar para aumentar el subsidio o subir la tarifa.
También criticó a ARENA, por su comunicado “ante la grave situación de violencia que vive el país”.
Funes dijo que la postura tricolor es similar a la de los que quieren ver a El Salvador como un narco-Estado.
“Líderes que le echan más leña al fuego, un fuego encendido por narcotraficantes y criminales”, expresó.
Señaló también que el plan propuesto por el partido ARENA no ha sido retomado en su totalidad porque algunos puntos de la propuesta no son aplicables, pero dijo que para el próximo lunes se reunirá con sus líderes para conversar sobre ese plan.
El mandatario dijo que los partidos políticos de oposición tienen todo el derecho de criticar su plan de seguridad, siempre y cuando ofrezcan argumentos reales.
Además, el presidente hizo una comparación estadística de la cantidad de homicidios ocurridos durante el miércoles anterior, cuando la Policía solo registró el asesinato de cuatro personas, una cifra inferior a las 19 registradas ese mismo día en 2009.
“En la jornada de ayer (miércoles) hubo cuatro homicidios, un punto de quiebre en la tendencia”, dijo, para descartar que hubiera “una grave situación de violencia”.
El mandatario se reunió ayer con directores, editores y periodistas de medios de comunicación para solicitarles que no presten sus micrófonos ni sus cámaras a los delincuentes, pero sin influir en su línea editoria.
Fuente: La Prensa Gráfica