La opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi apelará la sentencia que la condena a permanecer bajo arresto domiciliario, anunciaron este miércoles sus abogados.

El veredicto de 18 meses más de detención domiciliaria, anunciado el martes por un tribunal especial de Rangún, seguía provocando una lluvia de críticas en todo el mundo, pero en Nueva York, los quince países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU terminaron su sesión sin llegar a un acuerdo sobre una declaración conjunta.

China, principal aliada de Birmania, exhortó el miércoles a la comunidad internacional a "respetar totalmente la soberanía de la justicia birmana".

Aung San Suu Kyi, de 64 años, que ha pasado 14 de los últimos 20 años bajo arresto domiciliario, fue sentenciada a tres años de cárcel y trabajos forzados por un tribunal reunido en la prisión de Insein, al norte de Rangún. Pero el jefe de la junta militar en el poder, el generalísimo Than Shwe, conmutó esa pena a 18 meses de arresto domiciliario.

Suu Kyi fue trasladada a su casa de Rangún en medio de fuertes medidas de seguridad.

Nyan Win, abogado de Suu Kyi y portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (LND), partido fundado por la líder birmana, declaró a la AFP que su equipo defensor "no está satisfecho" con la sentencia.

"Pensamos que este juicio es totalmente contrario a la ley", dijo Nyan Win, y afirmó haber recibido indicaciones de Suu Kyi para recurrir la condena este mismo miércoles, en cuanto el equipo reciba una copia del veredicto.

La oposición birmana está convencida de que la condena tiene como objeto apartar a Suu Kyi del mapa político de cara a las controvertidas elecciones anunciadas por la junta para 2010.

La opositora retomó su rutina espartana en su casa de Rangún, donde la meditación a primera hora del día, las novelas policiacas y las golosinas de chocolate son sus únicas actividades y fuentes de diversión.

La "Dama de Rangún", cada vez más débil, limita sus actividades al mínimo, en una casa que no tiene ni teléfono ni acceso a Internet, y en la que puede recibir a muy pocos visitantes, excepto a sus médicos y abogados.

"Aung San Suu Kyi se levanta temprano por la mañana y hace sus oraciones (...) Luego camina dentro del recinto y desayuna, después lee o se ocupa de las plantas en el jardín. A veces escucha la radio y a veces hace algo de yoga", relató un oficial de seguridad que pidió el anonimato.

Por su lado, el estadounidense John Yettaw, el mormón de 54 años que en mayo de 2008 había conseguido llegar a nado hasta su vivienda, situada a orillas de un lago, también anunció su intención de apelar su sentencia que lo condena a siete años de cárcel y trabajos forzosos.

Si es necesario, dijo su abogado, "escribiremos" a Than Shwe "para que Yettaw sera expulsado" de Birmania.

La nueva condena contra la opositora birmana despertó una ola de indignación en la comunidad internacional.

El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió la "liberación inmediata y sin condiciones" de ella y de los más de 2.000 prisioneros que siguen entre rejas en el país asiático.

La presidencia sueca de la Unión Europea (UE) anunció su intención de tomar "nuevas sanciones" contra el régimen birmano.

Tailandia, que preside actualmente la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Birmania forma parte, expresó su "profunda decepción".

Perú y Brasil también pidieron la liberación de Aung San Suu Kyi y deploraron el fallo, así como España, Australia, Sudáfrica, Japón y Canadá.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dijo estar "decepcionado", mientras que la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, deploró la "constante persecución de una líder elegida democráticamente".