Los homosexuales podrán casarse próximamente en Portugal, pero sin tener derecho a adoptar hijos, según el proyecto de ley aprobado el viernes en primera lectura por el Parlamento, en un marco de indiferencia de la sociedad portuguesa, pese a ser muy católica y conservadora.

Al cabo de menos de tres horas de debate desapasionado, los partidos de izquierda, mayoritarios en el Parlamento, votaron a favor del texto, mientras la derecha votaba en contra.

El resultado de la votación fue recibido con gritos de alegría de varias decenas de militantes homosexuales que, en un gesto simbólico, brindaron con champaña y compartieron una torta de bodas.

El primer ministro José Socrates defendió el texto ante el Parlamento, presentándolo como una "ley de libertad, de justicia, de igualdad y de humanismo".

"Esta ley está destinada a reparar decenios de injusticias cometidas contra los homosexuales", dijo Socrates, reelegido para un segundo mandato en octubre pasado y que había inscrito en su programa la legalización del matrimonio homosexual.

"Pertenezco, como todos nosotros, a una generación que no está orgullosa de la manera como ha tratado a los homosexuales", agregó, en referencia a que la homosexualidad era considerada un delito en Portugal hasta 1982.

"Esta es una etapa que, en un futuro próximo, nos parecerá evidente a todos. Como nos lo parecen hoy la igualdad entre los sexos, el derecho al aborto o el concubinato", dijo.

Paradójicamente, frente a una derecha que se mostró moderada a lo largo de los debates, los intercambios más ásperos opusieron al PS con la extrema izquierda respecto a la adopción, explícitamente excluida por el proyecto de ley gubernamental.

El Bloque de Izquierda que, junto con los Verdes, presentó una propuesta de ley para autorizar la adopción a los homosexuales, considera que, con su texto, el gobierno es culpable de "discriminación y de una violación clara del principio de igualdad consagrado por la Constitución".

"Los homosexuales podrán casarse desde el momento que aceptan con humildad ser ciudadanos de segunda clase a los que se impide adoptar", denunció la diputada del Bloque Helena Pinto.

"La adopción es una cuestión diferente del matrimonio, ya que en la adopción no son solamente concernidos adultos libres", "la adopción no es un derecho de la pareja, es un derecho del niño", respondió Socrates para defender la posición del Partido Socialista.

El primer ministro desestimó asimismo la demanda de un referéndum, reclamado por una petición firmada por 90.000 personas, así como por toda la derecha: "El matrimonio homosexual formaba parte de nuestro programa electoral", recordó Socrates, recalcando que "ninguno de los firmantes (de la petición) será afectado en sus derechos ni en sus creencias".

Tras la adopción en primera lectura, el proyecto de ley será examinado en comisión y sometido luego a los parlamentarios para su adopción definitiva.

Después, la ley tiene que ser promulgada por el jefe de Estado, Anibal Cavaco Silva, católico practicante y miembro del principal partido de la derecha parlamentaria.

Hasta ahora, el presidente se negó a hacer comentario alguno sobre la cuestión, declarándose "preocupado por otros problemas, como el desempleo y el endeudamiento del país".

Fuente: La Prensa Grafica.