Fue una visita fugaz, con una declaración conjunta repleta de guiños y un anuncio cargado de buenas intenciones para la región.

 

El presidente Mauricio Funes aterrizó ayer por la mañana en el Distrito Federal y tras una reunión en la residencia oficial de Los Pinos, “fructífera” según su anfitrión, regresó a El Salvador con una novedad bajo el brazo: México y El Salvador crearán una comisión binacional, encabezada por los ministros de Seguridad, para contrarrestar el crimen organizado y mejorar las condiciones de viaje de los migrantes centroamericanos que atraviesan México, en su camino hacia Estados Unidos.

Después de una reunión de casi dos horas, ambos presidentes salieron a la escalinata Miguel Alemán de Los Pinos para informar lo acordado a los medios de comunicación, en una aparición que no admitió preguntas. Felipe Calderón, presidente mexicano, leyó el comunicado conjunto en el que destacó el anuncio del llamado “grupo de alto nivel”.

La agenda de los presidentes había frenado esta reunión que había sido una demanda de El Salvador tras la matanza de 72 inmigrantes latinoamericanos ocurrida el pasado 23 de agosto en San Fernando, en el norteño estado mexicano de Tamaulipas. Hasta el momento, 13 de los cadáveres identificados le pertenecen a migrantes salvadoreños. Solo 11 han sido repatriados.

“Con base en nuestras deliberaciones, hemos también acordado integrar un Grupo de Alto Nivel sobre Seguridad y Justicia entre México y El Salvador, el cual estará encabezado por los titulares de las dependencias encargadas de la seguridad y procuración de justicia entre ambos países”, dijo Calderón.

Esa larga oración fue lo único que mencionó el presidente Calderón sobre el “grupo de alto nivel”. Cuando Funes tomó el micrófono explicó escuetamente el fin: “Estoy altamente complacido por el compromiso, por el acuerdo que hemos tomado de crear este equipo de alto nivel, que nos permite enfrentar conjuntamente dos problemas que nos aquejan, el problema de las migraciones, pero también el flagelo del crimen organizado, que está afectando no sólo a México, sino que a toda la región centroamericana”.

Y no hubo más detalles. No se sabe aún qué ministros, además de los de Seguridad, conformarán la comisión, qué condiciones tendrá, cuál será su alcance, qué resultados concretos se espera de ella. El ministro Melgar, que con el canciller Hugo Martínez acompañó al presidente Funes a México, se limitó a suscribir lo antes dicho por el presidente.

El anuncio llega un día después de que el Senado mexicano aprobó una reforma a la Ley General de Población que permitirá que los extranjeros, no importa su condición legal, puedan reclamar sus derechos fundamentales en México, medida con clara dedicación a los migrantes después de la matanza de Tamaulipas.

Felipe Calderón, además, aseguró que su gobierno ha puesto en marcha, desde finales de agosto, una estrategia para prevenir el secuestro de migrantes.

El presidente mexicano, encargado de leer los acuerdos, también mencionó que es necesario reafirmar “nuestro interés” para alcanzar los tratados de libre comercio entre México y Centroamérica, esto con la idea de generar mejores índices económicos para evitar la migración.

Antes de partir, el presidente salvadoreño pintó los medios mexicanos el panorama centroamericano, una constante para México: “El Salvador ve con suma preocupación la cada vez mayor incidencia del crimen organizado en la vida de las naciones de la región... las instituciones gubernamentales, judiciales, las policías, nuestros ejércitos, las organizaciones también de la sociedad civil, lamentablemente están siendo infiltradas y hasta controladas por poderosas bandas criminales que se mueven en el espacio territorial común”.