Irán suspendió ayer, en medio de las presiones internacionales la condena a muerte por lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani, la mujer acusada de adulterio y de colaborar en el asesinato de su marido, para revisar el caso, señaló a la cadena iraní PressTv, el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast.

 

Ashtiani, de 43 años y madre de 2 hijos, fue condenada a morir lapidada en 2006 por haber mantenido relaciones con dos hombres tras la muerte de su marido.

Más tarde, también fue acusada de ser cómplice en el asesinato de su marido y desde entonces está en una cárcel de Tabriz.

El abogado defensor de esta mujer iraní de etnia azeri, Mohammad Mostafai, salió del país a principios del pasado mes de agosto tras ser perseguido por la policía iraní y, de esta forma, el caso de Sakineh cobró notoriedad en todo el mundo.

La movilización de la comunidad internacional se acrecentó después de que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que mantiene buenas relaciones con su par iraní Mahmud Ahmadineyad, ofreciera asilo político a Ashtiani, demanda que fue rechazada por las autoridades de Irán.

La semana pasada también Francia, Italia, El Vaticano, EE.UU., entre otros, criticaron la sentencia de la mujer.