Marlon Ismael Amaya Quintanilla y José Israel Hernández Ortiz fueron condenados cada uno a 30 años de prisión por su implicación en el homicidio del abogado Randolfo Campos Benavides y del taxista Adrián Cantarero.

La condena fue emitida ayer por Enrique Beltrán, juez Especializado de Sentencia de San Miguel, luego de encontrar suficientes pruebas incriminatorias contra los acusados.

“En las pruebas fiscales se contó con el testimonio de una persona que identificó a los dos acusados como los responsables de disparar contra las víctimas. También influyó que los acusados fueron detenidos momentos después del homicidio y a pocas cuadras del lugar de los hechos”, manifestó.

El juez también dijo que la Fiscalía presentó las pruebas científicas que dieron positivo a la presencia de plomo y bario en la ropa y manos de los sospechosos, lo que demostró que ambos dispararon armas de fuego.

Aunque en el proceso judicial no se pudieron esclarecer los móviles del doble homicidio, en la investigación se manejó la hipótesis de que el abogado pudo ser ultimado debido a su trabajo como defensor de implicados en pandillas.

“Estos grupos se la cobran con sangre cuando un abogado defensor no puede sacar libres a los pandilleros acusados de homicidio y otros delitos graves”, explicó en su momento un investigador policial.

El homicidio de Campos Benavides y de Cantarero ocurrió el 20 de mayo del año pasado, cuando ambos departían en un restaurante que está ubicado en el centro de San Miguel, en el sector conocido como barrio Chino.

Fuente: La Prensa Grafica