Los principios rectores son, entre otros, “el rol primario y fundamental de la familia; la igualdad, no discriminación y equidad; el interés superior de la niña, niño y adolescente, la prioridad absoluta; y la corresponsabilidad”. Esta última significa que la garantía de los derechos de la niñez y adolescencia corresponde a la familia, al Estado y a la sociedad.

Mientras tanto, algunos derechos que los responsables desde ayer están obligados a garantizar son: derecho a un nivel de vida digno y adecuado; gratuidad del servicio de atención médica (en casos excepcionales, los menores pueden ser atendidos en centros privados); y la integridad personal frente al maltrato y explotación.

Fuente: La Prensa Grafica