Las autoridades del centro penal de San Miguel están implementando medidas de seguridad más estrictas, con lo que se ha logrado reducir el ingreso de artículos prohibidos como armas, explosivos o drogas, dijeron.
De acuerdo con la directora del recinto, Rosa Maritza de Martínez, en lo que va del año no han detectado a ninguna persona que pretenda entrar con algún objeto ilegal.
“Incluso, en la requisa sorpresa que realizamos en enero, no encontramos drogas o armas. Lo mismo ha sucedido en las revisiones diarias que hacemos en alguna de las celdas u otras zonas del penal”, indicó.
Aseguró que uno de los últimos implementos utilizados para controlar los objetos que entran a la cárcel es una silla escaneadora. Con esta se puede detectar cualquier artículo que posea alguna pieza de metal, desde una arma hechiza hasta un chip para celular.
Aunque la máquina fue instalada hace un mes, aún no se ha detectado a familiares de los reos u otros visitantes que porten metal adherido o introducido en el cuerpo.
“La máquina nos puede detectar metales, pero no drogas, por eso seguimos haciendo las revisiones de rutina, como palpar a las personas, para asegurarnos que no entran sustancias ilegales”, dijo.
Sin excepciones
Y en efecto nadie se escapa de pasar por la minuciosa revisión, ni aún la misma directora, los custodios, abogados, miembros de iglesias u otras personas que deseen entrar al penal.
Esto se hace para evitar casos como el ocurrido el 31 de marzo pasado, cuando el juez suplente José Próspero Arias Hernández pretendió ingresar dos chips –que cargaba en su billetera– al penal La Esperanza, mejor conocido como Mariona.
Parientes de los internos también ven con buenos ojos las revisiones. Ese es el caso de Dora Pérez, quien visita todas las semanas a un hijo que guarda prisión por agredir a un vecino.
Fuente: La Prensa Grafica.
